Durante mucho tiempo, todo lo relacionado con el placer fue acompañado por silencio, culpa o vergüenza. La lencería y los juguetes eróticos no quedaron afuera de eso: se los escondió, se los juzgó o se los vinculó únicamente con lo prohibido.
Pero el deseo no es algo sucio. Es humano.
El tabú nace cuando el placer se separa del bienestar. Cuando se nos enseñó que disfrutar era excesivo, innecesario o “solo para algunos”. Así, muchas personas sienten curiosidad… pero también culpa.
La realidad es que explorar el cuerpo y el deseo es parte de la salud sexual.
Lencería y juguetes: herramientas, no etiquetas
La lencería no te define. Un juguete erótico no te encasilla.Son herramientas para conocerte mejor, para jugar, para reconectar con el placer propio o compartido.
No hablan de lo que sos, hablan de lo que sentís.El verdadero lujo no es esconder el placer. Es habilitarlo.
Hablar de lencería y juguetes eróticos sin tabúes es hablar de autonomía, de disfrute y de bienestar.
Y eso también es parte de una vida plena.
